ATENTADO AL PENTAGONO

El gran auto-atentado

Tanto el atentado a las gemelas como el del pentágono dejaron muchas dudas acerca de quienes lo realizaron, mas bien, quienes ayudaron a realizarlos, porque resulta inverosímil su concreción sin ayuda desde adentro. Reproducimos una investigación perteneciente a "Al filo de la realidad" de Gustavo Fernandez.

Fotografia inmediatamente despues del impacto ¿Donde estan los restos del avion?

 

Los "iniciados"

El 12 de septiembre se comprobó que seis días antes de los atentados en Nueva York y Washington, se habían llevado a cabo maniobras características del delito de "aprovechamiento ilícito de informaciones privilegiadas".

Las acciones de United Airlines (uno de sus aviones se estrelló en la torre sur del World Trade Center y otro se desplomó cerca de la ciudad de Pittsburg) sufrieron una caída artificial de 42%. Las de American Airlines (uno de sus aviones supuestamente se estrelló en el Pentágono y otro en la torre norte) bajaron 39%. Ninguna otra compañía aérea del mundo fue objeto de semejantes maniobras, salvo la KLM Royal Dutch Airlines, lo que permite pensar que quizá se había planeado desviar también uno de sus aviones. Se comprobaron operaciones similares con las opciones de venta de Morgan Stanley Dean Witter & Co., que se multiplicaron por 12 durante la semana que precedió a los atentados. Esa empresa ocupaba 22 pisos del World Trade Center. Ocurrió lo mismo con las opciones de venta de las acciones del primer corredor de bolsa del mundo, Merrill Lynch & Co. Sus opciones de venta fueron multiplicadas por 25. La sede de Merrill Lynch & Co. se encuentra en un edificio cercano del WTC que amenaza con derrumbarse.

Cuando llegaron los bomberos el edificio aun estaba en pie.

Maniobras del mismo tipo fueron registradas con las opciones de venta de las acciones de los grupos de seguros involucrados: Munich Re, Swiss Re y Axa. La Comisión de Control de Operaciones Bursátiles de Chicago fue la primera en dar la alarma. Comprobó que en la Bolsa de Chicago los "iniciados" habían logrado 5 millones de dólares de ganancias con United Airlines, 4 millones con American Airlines, 1,2 millones con Morgan Stanley Dean Witter & Co. y 5,5 millones de dólares con Merrill Lynch & Co.

Las autoridades que controlan todos los grandes centros bursátiles registran las ganancias obtenidas por los "iniciados", y la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) coordina todas sus investigaciones. El 15 de octubre, la IOSCO organizó una videoconferencia en la que diversas autoridades nacionales presentaron sus informes de "etapa" (lo que habían descubierto hasta esa fecha). Resulta que las ganancias logradas alcanzarían varios centenares de millones de dólares, lo que constituye el "más importante delito por aprovechamiento ilícito de informaciones privilegiadas jamás cometido". Fue posible establecer que la mayor parte de las transacciones pasaron por el Deutsche Bank y su sucursal estadunidense de inversiones, la empresa Alex Brown, mediante un procedimiento de portage (que asegura el anonimato de quienes realizan las transacciones).

Hasta 1998, la sociedad Alex Brown fue dirigida por A. B. Krongard, un personaje bastante singular. Capitán de los marines, apasionado por el tiro y las artes marciales, este banquero se convirtió en asesor del director de la CIA y desde el 26 de marzo último es el número tres de esa agencia de Inteligencia estadunidense.

Teniendo en cuenta la importancia de la investigación emprendida por la IOSCO y de la influencia ejercida por A. B. Krongard, era lógico imaginar que la sociedad Alex Brown se iba a mostrar dispuesta a cooperar sin problema alguno con las autoridades para facilitar la identificación de los "iniciados". No fue el caso. También era legítimo pensar que las revelaciones hechas hace algunos meses por Ernest Backes, en el sentido de que existe un registro de las principales transacciones interbancarias realizadas por dos organismos de clearing, iban a facilitar la labor de los investigadores. Tampoco fue el caso.

A pesar de las declaraciones belicistas de los dirigentes occidentales, todo parece indicar que se renunció a llevar a cabo las investigaciones hasta su término y que muy pronto se abandonó esa batalla. Aun cuando la paz en el mundo está en juego, resulta que la opacidad de los paraísos fiscales no permitiría rastrear las huellas dejadas por las transacciones y llegar hasta los criminales.

Cabe señalar que, prudentemente, los "iniciados" renunciaron a cobrar los 2,5 millones de dólares de ganancias sobre American Airlines que tuvieron tiempo de embolsarse antes de que se diera la alarma.

 

La red financiera

Paralelamente, se realizaron investigaciones muy a fondo para determinar la amplitud de la fortuna de Usama Ben Laden, presunto autor intelectual de los atentados, y para ubicar las empresas que controla.

Egresado de la King Abdul Aziz University, con diplomas en administración y economía, Ben Laden es un avezado hombre de negocios. En 1979, fue solicitado por su tutor, el príncipe Turki al-Faisal al-Saud (director de los servicios de Inteligencia sauditas de 1977 a agosto de 2001) para administrar financieramente las operaciones secretas de la CIA en Afganistán. La CIA invirtió 2 mil millones de dólares en Afganistán para poner en jaque a la entonces URSS. Ese fue el operativo más costoso jamás emprendido por esa agencia.

En 1994, cuando ya se había convertido en el enemigo público de Estados Unidos y había perdido su nacionalidad saudita, Ben Laden heredó alrededor de 300 millones de dólares. Era la parte del Saudi Ben Laden Group (SBG) que le correspondía. La mitad del volumen de negocios realizados por ese holding, el más importante de Arabia Saudita, se realiza en el campo de la construcción y de las obras públicas, la otra mitad abarca actividades de ingeniería, de distribución, de telecomunicaciones, editoriales y de bienes raíces. El SBG creó una sociedad suiza de inversiones, la Sico (Saudi Investment Company), que a su vez creó varias empresas con filiales de la National Comercial Bank saudita.

El SBG tiene importantes participaciones en General Electric, Nortel Networks y Cadbury Schweppes. Para sus actividades industriales, su representante en Estados Unidos es Adnan Khashoggi, excuñado de Mohamed al-Fayed, (Khashoggi colaboró con la CIA en el Irangate, NdR). Los recursos financieros del SBG son administrados por Carlyle Group. El SBG es inseparable del régimen wahabita de Arabia Saudita al punto de haber sido durante mucho tiempo su contratante oficial, y único para la construcción y la administración de Medina y la Meca, los lugares santos del reino. También el SBG ganó la mayoría de las licitaciones para la construcción de las bases militares estadounidenses en Arabia Saudita y la reconstrucción de Kuwait después de la Guerra del Golfo.

Después de la muerte accidental del patriarca del clan Ben Laden, en 1968, Salem, su hijo mayor, le sucedió. Ese último falleció a su vez en un "accidente" de avión en Texas, en 1988. Desde entonces, el SBG es dirigido por Bakr, el segundo hijo del fundador del holding. A pesar de que el SBG declara haber roto todos sus lazos con Usama Ben Laden desde 1994, numerosos expertos consideran que se debe diferenciar el derecho positivo del derecho consuetudinario y, por tanto, sostienen que el líder integrista sigue ejerciendo una influencia moral sobre Bakr y cobrando dividendos.

Según un informe exhaustivo -realizado el año pasado por una consultora privada, que no ha sido publicado pero que fue divulgado por Intelligence Online- Usama Ben Laden invirtió su herencia en la creación de varios bancos, sociedades agroalimentarias y de distribución en Sudán. Invirtió, por ejemplo, 50 millones de dólares en el Al-Shamal Islamic Bank, cuyo otro socio de referencia es el Tadamon Islamic Bank. De esa forma, Usama Ben Laden es socio financiero del Ministerio de Asuntos Sociales de los Emiratos Árabes Unidos y del Dar Al-Maal Al-Islami (DMI), que el príncipe Mohamed Al-Faisal Al-Saud utiliza para financiar, en nombre de Arabia Saudita, todos los movimientos wahabitas esparcidos en el mundo.

Se considera, también, que Usama Ben Laden es accionista de la Dubai Islamic Bank de Mohamed Khalfan Ben Kharbash, ministro de Finanzas de los Emiratos Árabes Unidos. El saudita contó, primero, con el apoyo del coronel Omar Hasam Al-Bechir (presidente islámico de Sudán que llegó al poder a raíz de un golpe militar en 1989, NdR) y, luego, con la ayuda de Hasan Al-Turabi (ex-eminencia gris de Hasam Al-Bechir, líder del Frente Nacional Islámico, hoy encarcelado, NdR) para desarrollar varias empresas en Sudán.

Se encargó a Usama Ben Laden la construcción de un aeropuerto, carreteras, un gasoducto, y el multimillonario saudita acabó por apoderarse de la mayor parte de la producción de goma arábiga. A pesar de todos estos logros, Ben Laden fue expulsado de Sudán en 1996. Usama Ben Laden también era accionista del laboratorio farmacéutico Al-Shifa, de Sudán. Estados Unidos sospechaba que en él se fabricaban armas químicas. Fue la razón por la que lo bombardearon en 1998. Finalmente hay otra sospecha según la cual el saudita estaría jugando un papel central en el comercio internacional del opio, narcótico del que Afganistán es el primer productor mundial.

Usama Ben Laden ejerce, además, autoridad espiritual sobre poderosas asociaciones caritativas musulmanas, entre las que destacan la Internacional Islamic Relief Organization (IIRO) y la fundación creada por Abdul Aziz Al-Ibrahim, cuñado del rey Fahd de Arabia Saudita. Si se agregan a estos bienes las reservas de armas acumuladas durante la guerra que Afganistán libró contra la Unión Soviética y que Usama Ben Laden habría logrado preservar, se estima que su fortuna puede oscilar entre 300 y 500 millones de dólares.

Sea como sea, no se ha detectado elemento alguno que permita relacionar las sociedades controladas por el líder islámico con los delitos de aprovechamiento de informaciones privilegiadas del 11 de septiembre.

 

Los socios

Dos personalidades de primer rango parecen omnipresentes en las sociedades de Usama Ben Laden: el jeque Khaled Salim Ben Mafhuz y Saleh Idris.

Según la revista estadunidense Forbes, Khaled Ben Mafhuz posee la 251 fortuna del mundo, valuada en 1.900 millones de dólares. Su padre había fundado el principal banco saudita, el National Comercial Bank, que creó diversas empresas en colaboración con la Sico, sociedad suiza del Ben Laden Group.

Hasta 1996, los Ben Mafhuz y los Ben Laden tenían como asesor al banquero nazi François Genoud para montar sus filiales. Kahled Ben Mafhuz es dueño de una residencia en Houston, Texas, y gracias al apoyo de la familia Bush, logró comprar parte del aeropuerto de la cuidad para su uso personal. Sus sociedades están esparcidas en el mundo entero. A pesar de ser socio de Ben Laden, Khaled Ben Mafhuz sigue siendo actualmente un hombre de negocios respetado en los centros financieros internacionales. El hecho es tanto más perturbador cuanto que estuvo en el centro del principal escándalo bancario de los años noventa: la bancarrota del Bank of Credit and Commerce International (BCCI).

El BCCI era un banco anglo-paquistaní que operaba en 73 países. Tres grandes familias eran las dueñas: los Gokal (Paquistán), los Ben Mafhuz (Arabia Saudita) y los Geith Faraon (del emirato de Abú Dabí). Ronald Reagan utilizó al BCCI para corromper al gobierno iraní para que aplazara la liberación de los rehenes estadunidenses presos en la embajada de Estados Unidos en Teherán y sabotear así los últimos meses de la Presidencia de James Carter. Luego, bajo el impulso del ex director de la CIA y vicepresidente George Bush padre, la administración Reagan volvió a utilizar el BCCI para trasladar las "donaciones" de Arabia Saudita a los "Contras" nicaragüenses y hacer llegar el dinero de la CIA a los mujaidines de Afganistán. El BCCI también fue implicado en el tráfico de armas del comerciante sirio Sarkis Sarkenalian, en el escándalo Keatinga que sacudió a Estados Unidos; así como en otro escándalo: el del comerciante Marc Rich en el financiamiento del grupo de Abu Nidal (organización armada palestina de tendencia radical), etcétera...

Finalmente, el banco se hundió una vez que se logró comprobar que, además de todas sus actividades, lavaba dinero del cártel de Medellín. Cuando cerró sus puertas en 1991, el BCCI dejó en el más absoluto desamparo a 1 millón de sus depositantes. (Entre otros, se puede mencionar al Seguro Social de Togo y a la Compañía Ferrocarrilera de Zimbabwe; 130 mil modestos ahorradores británicos y los funcionarios de Camerún y de Congo Brazaville, cuyos sueldos no pudieron ser pagados).

El hecho de que el BCCI haya podido ser manipulado por la CIA, no es nada sorprendente. Existe una larga tradición bancaria en los servicios secretos estadunidenses. Eso empezó con la fundación del Office of Strategic Services (OSS), servicios secretos especialmente creados para operar durante la Segunda Guerra Mundial, y dirigidos por banqueros y juristas de negocios o corredores de bolsa acostumbrados a dar golpes torcidos. Después de la Segunda Guerra se creó la CIA, pero contrató a todo el personal del OSS. Alan Dulles, primer director de la CIA, pertenecía al OSS y era banquero. Dos ex-directores de la CIA, Richard Helms y William Casey, trabajaron en el BCCI. Lo mismo hicieron dos prestigiosos "agentes de influencia" de la CIA, Adnan Khashoggi y Manucher Ghobanifar (los principales "comerciantes" del Irangate). Sin hablar de Kamal Adham (cuñado del rey Faisal y jefe de los servicios secretos sauditas hasta 1977), del príncipe Turki Al-Faisal Al-Saud (jefe de estos mismos servicios secretos de 1977 hasta agosto de 2001) o de Abdul Rauf Khalil, su director adjunto. El BCCI trabajaba en estrecha relación con la Sico, filial suiza de inversiones del Saudi Ben Laden Group, y entre sus administradores destacaba Salem Ben Laden, uno de los hermanos de Usama.

 

La conexión Bush

Gracias al BCCI -un año antes de su bancarrota- George Bush hijo pudo montar una amplia operación de enriquecimiento ilícito. Bush era entonces director de una pequeña empresa petrolera, la Harkem Energy Corporation. Harkem consiguió las concesiones petroleras de Bahrein en forma totalmente ilegal, ya que fue en realidad una comisión retroactiva obtenida en el marco de contratos estadunidenses-kuwaitíes negociados por George Bush padre.

Khaled Ben Mafhuz, socio privilegiado de Usama Ben Laden, era accionista de Harkem (tenía 11,5% de las acciones de la empresa). El manejo de estas acciones estaba a cargo de su apoderado, Abdulah Taha Bakhsh, mientras que Salem Ben Laden, miembro del consejo de administración de Harkem, era representado por James R. Bath, su apoderado estadunidense. Considerado como "solidariamente" responsable de la quiebra del BCCI, Khaled Ben Mafhuz fue inculpado en Estados Unidos. En 1995, logró que se levantaran los cargos en su contra, después de una transacción con los acreedores del banco que llegó a 25 millones de dólares.

Saleh Idris, el otro socio de peso de Ben Laden, es el director del Saudi Sudanese Bank, filial sudanesa de la National Comercial Bank, de Khaled Ben Mafhuz. Era coaccionista de Ben Laden en la empresa farmacéutica Al-Shifa. En el Reino Unido, Saleh Idris es accionista mayoritario de IES Digital Systems, una importante empresa de alta tecnología que produce material de vigilancia bastante sofisticado. A principios de 2002, durante una sesión de la Cámara de los Lores, la baronesa Cox manifestó su "asombro" ante el hecho de que el IES Digital Systems tuviera actualmente a su cargo la seguridad de los lugares gubernamentales y militares británicos más "sensibles".

Los principales responsables y clientes del BCCI se encuentran actualmente en Carlyle Group, fondo de inversiones creado en 1987, o sea cuatro años antes de la bancarrota del BCCI. Carlyle administra actualmente una cartera de 12 mil millones de dólares. Tiene participaciones mayoritarias en Seven Up (que asegura el embotellado de refrescos para Cadbury Schweppes), en Federal Data (que vendió e instaló el sistema de vigilancia del trafico aéreo civil a la Federal Aviation Administration de Estados Unidos), así como en United Defense Industries Inc. (el principal proveedor de equipo de las fuerzas armadas estadunidenses, turcas y sauditas). A través de las sociedades que controla, Carlyle Group alcanza el decimoprimer lugar entre las compañías de armamento de Estados Unidos.

En 1990, Carlyle Group se encontró metido de lleno en un escándalo de desvío de fondos. Wayne Berman, miembro del grupo de cabildeo del Partido Republicano, había desviado fondos de pensiones estadunidenses para financiar las campañas electorales de los Bush. Había aceptado entregar 1 millón de dólares de esos fondos a Carlyle Group a cambio de un contrato público en Connecticut. Carlyle Group administra la mayor parte de las inversiones del Saudi Ben Laden Group. Entre sus dirigentes, destacan Sami Mubarak Baarma, apoderado de Khaled Ben Mafhuz en el Reino Unido, y Talat Othmann, uno de los ex-administradores de Harkem Energy Corporation, la sociedad que permitió a George Bush hijo enriquecerse ilegalmente.

El presidente de Carlyle Group es Frank C. Carlucci (exdirector adjunto de la CIA, quien después fue secretario de Defensa e íntimo amigo de Donald Rumsfeld, que ocupa actualmente el mismo cargo). Uno de sus principales asesores es James Baker (ex-jefe de gabinete del presidente Reagan y ex-secretario de Estado del presidente George Bush padre). Para ser representado en el extranjero, Carlyle Group cuenta con los servicios de John Major (ex-Primer Ministro británico) y George Bush padre (exdirector de la CIA y expresidente de Estados Unidos).

Al contrario de lo que mucha gente piensa, Usama Ben Laden no fue solamente un contratista de la CIA, empleado para combatir el nacionalismo árabe y a la URSS en nombre del Islam radical. Fue -y su familia sigue siendo- uno de los principales socios financieros de la familia Bush. Si resulta exacto, como lo pretenden numerosos funcionarios estadunidenses, que la familia Ben Laden sigue teniendo relaciones con Usama y continúa financiando sus actividades políticas, entonces Carlyle Group, que administra las inversiones financieras del Saudi Ben Laden Group, tendría que estar necesariamente implicado en el delito de "aprovechamiento ilícito de informaciones privilegiadas". George Bush padre podría ser, entonces, uno de los afortunados beneficiarios de las maniobras bursátiles ligadas a los atentados del 11 de septiembre.

Explica el respetable investigador Bruno Cardeñosa, que el 6 de setiembre el índice Dow Jones tuvo extraños comportamientos en Wall Street, como cuando llueven sobre ciertas empresas, 48 en total, una avalancha de "opciones de venta a futuro", un particular juego bursátil consistente en fijar en un determinado momento un supuesto precio de las acciones a fecha futura, cerrando ventas y compras sobre ese valor. Ese día, por ejemplo, las acciones de American Airlines -una de las empresas afectadas- estaban a 45 dólares, pero se realizaron gigantescas operaciones a 30 dólares con fecha 20 de octubre: después del 11 de setiembre, no valían más de 18 dólares. Es sencillo advertir que compradores y vendedores -cuyos datos son absoluitamente anónimos- sabían que algo estaba por pasar para depreciar de común acuerdo tan significativamente los valores de una empresa que hasta entonces, por el contrario, estaba en alza. Entre ese 6 y el 10 de setiembre, Citygroup, empresa aseguradora de los aviones secuestrados, recibió 14.000 contratos de opciones de venta, 45 veces más que lo normal.

Zona que debio afectar el supuesto avion.

¿Cómo explicar también todo el conocimiento previo que se tenía respecto a que algo iba a pasar?. En junio, agentes del BND, la inteligencia alemana, habían advertido a la CIA que existían proyectos en el seno de grupos islámicos terroristas de secuestrar aviones comerciales y usarlos como armas contra símbolos de las culturas estadounidense e israelí. Los agentes rusos advierten saber que 25 pilotos árabes se estaban entrenando para esos fines. El director de la Agencia de Emergencias Federales, reconoció que estaban en alerta desde el 10 de setiembre, pero semejante preparación no sirvió, por caso, para hacer nada durante la larga media hora que pasó entre el desvío del primer avión y su impacto contra el WTC, o la aún más larga hora entre el despegue del supuesto vuelo que impactó sobre el Pentágono y la colisión contra el mismo, pese a pasar frente a las narices mismas de los más sofisticados sistemas defensivos del mundo.

Y ello, sin el "juego de las adivinanzas" que propone el atentado al Pentágono, supuestamente la más consolidada y segura construcción militar del planeta. Por ejemplo (y seguimos aquí al escritor francés, presidente de la "Red Voltaire") quien plantea:

Inmediatamente se eliminaron las pruebas.

¿Cómo un avión de 13,6 metros de alto, 38 metros de envergadura de ala a ala y un largo de 47,32 metros, impacta en la planta baja del edificio (las cuatro superiores, como se aprecia claramente en las primeras fotografías, sólo se derrumban a las 10:10)

Dónde están los necesarios restos del avión, el siempre evidente timón de cola o restos de las alas que tanto tendrían que haber sobresalido a los lados de la brecha provocada por el impacto?

¿Por qué, aún con los escombros humeantes, se ordenó verter enormes cantidades de arena y piedras sobre el escenario, cuando nada quedaba de combustible o elementos inflamables y viciando de paso toda probabilidad de un peritaje posterior?

Si se observa la "inserción" del Boeing sobre una fotografía aérea del lugar, ¿no es acaso más evidente que deberían no sólo abundar restos de las alas sino también aumentar el área de destrucción provocada por las mismas, precisamente por ser en ellas donde se alojan los tanques de combustible?

 

Y lo que es mas llamativo de la siguiente fotografía, el hueco dejado en las secciones posteriores de edificio, no presenta el choque de un avión, pero si de un misil.

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